Por favor, quédate aunque te arranquen el Alma,
aunque te maten la voz.
Quédate hasta cuando no quieras hablarme,
quédate aunque sepas que vas a perder.
Porque cuando me besas siento el mundo arder de una manera que jamás podría explicarle a alguien que no ha visto cómo la Luna derrama sus lágrimas ante el fuego candente.
Porque cuando me tocas siento que el mundo apaga su luz solamente para que yo lo sienta,
para que cierre los ojos mientras pienso en cómo puedo hacer que entiendas la magia que hay en tus besos.
Hay un meteorito que se acerca a mi cuerpo mientras mi felicidad grita que te ama,
el viento mueve todas las notas que suenan en la guitarra de Benson Boone cantando Beautiful Things.
La noche emerge del infierno para acariciar mi boca y llenarla de la energía que creó el Big Bang
y así sentir lo que es tocarte mientras me miras a los ojos y me prometes que nunca me dejarás.
Se siente bien haber esperado toda una vida para encontrar el amor del que hablaban las películas,
para vivir lo que sucede cuando apagamos la luz y compartimos nuestra vida juntos,
apoyando cada uno de los deseos que nos hacen ser nosotros,
escuchando cada sentimiento que nos preocupa,
recordándonos cuánto nos amamos.
Y es algo que no debe acabar nunca,
es algo que no se puede explicar.
Cómo aprisionas mi Alma en un lazo de ternura acomodándola para sentirme reconfortada en cualquier inconveniente que me proponga el camino, y cómo sé que cuento contigo para decirme lo que necesito.
Y por eso te amo, porque haces que la vida sea más preciosa de lo que es estando conmigo,
a pesar de que eso sea imposible de superar.
Haces que Diciembre sea cálido y que la palabra familia tenga un significado real.
Haces que las canciones de amor tengan sentido,
ojalá nunca olvides lo especial que eres,
no me cansaré de repetirlo.