Recuérdame que no enloquezca hasta el punto de deshojar la Soledad,
que no entristezca mi Alma sobornandola con algún resquicio de bondad en algún callejón sin salida.
No cambies mi formato cada vez que quieras danzar algún ritmo medianamente diabólico,
ni acuchilles mis sonrisas deseando sentir una pizca de amor en unas manos que no son tuyas.
Tampoco comprendas por supuesto mi poco cuerda mente humana
ni te molestes en corroborar el porqué de tu ser.
No entiendas entonces el motivo de mis juicios y fugas.
Créeme cuando te obligue a olvidar el dolor que supone respirar con los ojos abiertos
sintiendo en cada bocanada cómo te arrebatan la tan elocuente piel que llevas como arma.
Muéreme un poco más cada vez que me halles, no oses no volver.
-Mene Black
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